Antioche pasaba por allí y ya que tenía modales familiares deslizó su brazo alrededor del talle de la doncella, descuidadamente, y la arrastró hacia el bar. -¿Usted se llama Zizanie? -dijo. -Sí, ¿y usted? -Antioche -respondió Antioche que, en efecto, se llamaba Antioche, era innegable. -Es gracioso, Antioche... ¡Eh, bueno! Antioche, déme de beber. -¿Qué quiere beber? -preguntó Antioche-. ¿Vitriolo o cianuro? -Una mezcla -respondió Zizanie-. Me pongo en sus manos.
2 comenta/n qué tal.:
A la tele, y a la tele premium ademas. Nada de pavadas de aire ni de cable.
Jajajajajaja, me río hasta el sábado (?).
Besitos, LOST.
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